Una visión del diseño en Latinoamérica
Por Guillermo Arroyo

 El crítico brasileño Ivens Fontoura, ofrece su visión sobre el sector creativo en América Latina


Su trabajo de más de 25 años en el área del diseño, le ha permitido viajar a prácticamente todos los países del continente y conocer directamente la realidad de la industria. “La participación en ferias, concursos, seminarios y festivales me ha dado la oportunidad de conocer muchos diseñadores y proyectos. Durante todo este tiempo me he vuelto un convencido de que en Latinoamérica es fundamental hacer crítica de nuestra producción creativa, debido
a que muchas veces se pierden los rumbos del diseño”.

Desde su perspectiva, América Latina es una región natural para el desarrollo de la creatividad y en los años recientes, el mercado se ha enfocado a expresar su estilo propio. “Hay una línea de pensamiento en la que el continente se está olvidando de copiar lo del exterior. Si copiamos estamos fregados. Combatir la copia significa que se está desarrollando la creatividad y los nuevos productos, y como conclusión, una nueva economía”.

El diseñador, oriundo de la ciudad de Curitiba, explica que el diseño puede cambiar la forma y estilo de vida de una ciudad, como ocurrió en su entidad, donde se desarrollaron nuevos sistemas de comunicación de masa, transporte colectivo y programas sociales. “Brasil crece caóticamente, con pobreza y violencia, pero la actividad de diseño bien enfocada ayuda a la política y a la sociedad a generar mejores condiciones de vida”.

En su país, el diseño ha tomado mayor relevancia desde 1995, cuando el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso, creó el Programa Brasileño de Diseño, que utilizaba toda la red de instituciones oficiales y bancos de fomento para aportar nuevas visiones a la nación carioca. Esto permitió que un gran número de empresas adaptaran sus propios departamentos de diseño y desarrollo de producto.

Además de la reconocida industria automotriz brasileña, otros sectores como la moda, Una visión del diseño en Latinoamérica el mobiliario y la cerámica, han volteado sus ojos hacia esa área. “Todas estas industrias requieren el desarrollo de miles de accesorios e invariablemente en eso participa el diseño, de ahí nuestra importancia. Por citar un ejemplo, Curitiba es una ciudad de 2 millones de habitantes y hay ocho universidades y mínimo 16 carreras de diseño”, comenta. 

La participación brasileña en eventos internacionales de diseño es siempre destacada, por ejemplo en la feria iF (International Forum Design), en Hannover, donde en esta edición se presentarán 60 proyectos de estudiantes amazónicos. Alrededor del mundo, diseñadores de este país son altamente reconocidos, tal es el caso de los hermanos Humberto y Fernando Campana, verdaderas figuras en el desarrollo de muebles. 

De otros países, Ivens Fontoura destaca la situación de Argentina, de quien dice tiene un buen diseño por tradición. “Que un tipo como Tomás Maldonado fuera a estudiar a Alemania y se convirtiera en el rector de la escuela Hochschule für Gestaltung de Ulm, no es normal. Esto refleja que desde los años cincuenta hay un diseño desarrollado con un valor teórico conceptual muy fuerte”. 

Menciona que además de la importancia de escuelas como la Universidad de Buenos Aires, la Nacional de la Plata y la Nacional de Mendoza, el país pampero vive un fenómeno interesante. “Estuve en el concurso de diseño de mueble de la ciudad de Formosa y fue realmente increíble la calidad de los proyectos. Después asistí a una exposición de la diseñadora Diana Cabeza y me di cuenta de que los diseñadores del interior de Argentina están llegando a la capital, pues saben hacer una lectura cultural muy importante y están transformando el diseño argentino”. 

Fontoura destaca el alto nivel académico de algunas escuelas de la región como la Universidad Jorge Tadeo Lozano, de Colombia; la Escuela Nacional de Caracas, en Venezuela, y la propia Universidad Nacional Autónoma de México. Respecto a nuestro país, explica que vive un período de auge y mucho prestigio a nivel internacional. Sin embargo, da puntualmente una recomendación. “La ventaja y desventaja de México es su riqueza cultural, pues se debe tener cuidado en que no sea demasiado utilizada. Es sólo cuestión de investigar un poco para no abusar de esta riqueza cultural que tal vez es la más fuerte de todo el continente”. 

Por último, asevera que el reto más recurrente en los países latinoamericanos es que los diseñadores deben convencer a los empresarios de que el trabajo creativo genera riqueza. “Tal vez la culpa es un poco del diseñador que realiza ideas fabulosas, pero que al empresario le cuestan más dinero en maquinaria y tecnología. El diseñador debe satisfacer las necesidades del usuario final, pero ser consciente también de que primero debe convencer y emocionar con su proyecto al empresario”.

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